SUSURRO DE UN REFLEJO

REIRO:

¡¡Buenaaaaaaas!! ¿Todo bien por aquí, visitantes del ancho mundo de… Internet? xDDD

Hoy leeréis la primera creación que se ha hecho especialmente para este blog ^^. La ha hecho el menda aquí presente ^^ y es un fan-fic de un cómic de terror llamado “Return to Wonderland”. Si lo llega a leer un fan de ese tipo de cómics, lo recomiendo ALTAMENTE *.*

* * * * * *

SUSURRO DE UN REFLEJO

Los ancianos a veces cuentan historias, historias que pueden sorprendernos, engancharnos o… atemorizarnos. Una de ellas es la que se cuenta y parece suceder actualmente:

“Hoy en día, creemos que los espejos no tienen nada de especial, salvo que nos refleja, y eso es precisamente lo que puede peligrar en estos momentos.

Hubo una chica, cuyo nombre el mundo no conocía con certeza, que andaba por una feria, perdida, sin saber a dónde ir. De repente, alzando la vista, vio las patas de un conejillo blanco. Ella, pensando que la llevaría algo importante, le empezó a seguir.

Andando, andando, le volvió a encontrar metiéndose en una misteriosa Casa. Ella, sin dudarlo se metió, sin ni siquiera pensar qué iba a encontrar después.

Todo estaba lleno de espejos, pues, según ella recordaba, era una “Casa de Espejos”. Pero no era una cualquiera. Ella notaba la diferencia, en los ruidos, en los suspiros, en los llantos. En un momento, oyó un susurro, un susurro que a ella le asustaba:

“Vengo… a por ti…”

La chica se asustó tanto que gritó, y uno de los espejos se rompió, dando a lugar a un pasadizo. Ella, sorprendida, se metió y siguió ese pasadizo. Parecía más largo de lo que un pasadizo era normalmente, hasta que de repente se quedó en la nada.

Una “nada” llena de oscuridad, de la que parecía imposible de escapar. En un instante, una luz cegó a la joven y un gran espejo apareció. En él, vio el reflejo de una niña.

Esa niña era rubia, con un lazo negro y un vestido azul con delantal. Sus medias eran blancas y azules, y llevaba unos zapatos negros. Tenía cara de póker, como si no supiera qué decir ni qué… pensar.

La chica la observó detenidamente, y entonces la niña sonrió y soltó unas risas cantarinas.

–¡Hola! ¿Cómo te llamas?

Entonces la joven sintió una punzada de nostalgia y quedó sin poder mover ni un solo centímetro de su cuerpo. Todo su ser estaba paralizado. Entonces, sus labios, inconscientemente, pronunciaron:

–Alicia…

–¡Anda! –exclamó la niña–. ¡Te llamas igual que yo!

Y siguió sonriendo. Entonces, poniendo cara triste y conmovedora, dijo:

–Aquí no tengo con quién jugar. ¿Por qué estás al otro lado?

Alicia respondió:

–No… lo… sé…

Ella ansiaba sin saber por qué dar un paso adelante… un solo paso hacia la irrealidad.

–¿Por qué no pasas aquí? Seguro que nos lo pasamos bien. Ya de verte, me caes muy bien.

La niña “Alicia” volvió a sonreír. Alicia llegó al distinguir al conejo blanco que había estado siguiendo antes. Se fijó en sus ojos por primera vez, que estaban rojos y llenos de sangre. Por alguna razón, a ella no le extrañó.

–¡Venga, ven! –insistió “Alicia”–. Ya verás qué bonito se está aquí…

Y se fue corriendo a lo más profundo del espejo. Alicia, nuestra Alicia, empezó a andar, controlada por un impulso incomprensible, y así de fácil, así de rápido…

Pasó al otro lado del espejo.

Se encontró en un campo lleno de flores… Flores violetas, y un cielo de atardecer. Alicia notaba cómo los ojos se le iban cerrando. Pero pudo distinguir a “Alicia”, que le decía:

–Duerme… Me encontrarás ahí…

Alicia se empezó a tambalear. ¿Por qué era este sueño tan enorme? Poco a poco, fue cayendo, y acabó tumbada boca arriba en ese campo lleno de flores.

Antes de cerrar sus ojos humanos para siempre, vio a “Alicia” y a un monstruo cual serpiente detrás de ella, que pronunciaba con su voz universal:

–Pronto… se unirá a nosotros…”

———–

Nadie sabe qué pasó después con aquella chica, porque fue olvidada por el mundo, incluso por la gente que una vez la conoció.

Pero se siguieron dando casos de gente que desaparecía en sus casas. En uno de esos casos, una familia entera fue destruida. Y casualmente, uno de los miembros se llamaba Alicia.

El único anciano que entendía de aquel mundo, sólo podía decirse para sí mismo:

–El mundo de los sueños ha caído en el abismo de la locura… ¿Llegará el País de las Maravillas a la Tierra?

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